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El Teatro: Los Misterios Detrás de una Obra
Te invitamos a dar un paseo por las entrañas del montaje de una obra, ¿nos acompañas?
 

Por Andrea Catán. Ilustración: Elia Amador

¿Alguna vez te has puesto a pensar qué es lo que hay detrás de las obras que ves? ¿Cuándo fue que comenzó esta forma de expresión que muestra los más internos deseos y sentimientos del ser humano? ¿Cómo es que los artistas se preparan para salir a escena?

El Teatro, así con mayúscula porque es, para mí y para muchos un nombre propio, tiene sus inicios en la evolución de los rituales mágicos relacionados con la caza, al igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola que, tras la introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios espirituales de la comunidad.
Así mismo, como todos saben, los griegos fueron los padres de esta forma de arte en la civilización occidental, donde, con máscaras enormes, representaban las famosas tragedias griegas. Esta expresión de arte también es conocida como theatrón, que significa en griego lugar para contemplar.

Muchos saben las historias que rodean al Teatro, sin embargo, ¿realmente estamos conscientes de todo el esfuerzo que conlleva llevar una obra a representarse?

La labor del teatro comienza desde que un autor decide sentarse a escribir una obra. Ésta no es tarea fácil, ya que conlleva una gran dedicación para poder pensar en la forma en la que ciertas escenas o incluso diálogos serán representados en algún momento. Desgraciadamente, no todas las obras llegan a ser representadas y terminan en papel solamente, pero hay unas cuantas que cuentan con la suerte de ser llevadas al público.

Bien ahora, una vez que ese proceso está hecho viene el siguiente que es, de cierta forma, independiente del autor de la obra. Cuando un director o productor tienen suficiente dinero para representar una obra, ya sea que la consiguieron por una beca del FONCA o tienen inversión pública o privada, y la eligen para representarla. Aquí cabe recalcar que, no necesariamente el productor es la misma persona que el director, ya que el primero se encarga de manejar el dinero, es decir, invertirlo de tal manera que alcance para todo lo que se debe de adquirir: la escenografía, el alquiler del teatro si es que aplica, los sueldos de los directores, los permisos, etc. Mientras tanto, el director es el que se encarga de supervisar a los actores, que se siga el guión y prácticamente, de tomar las decisiones prácticas, que es lo que vemos en escena.

En este punto, se buscan los permisos necesarios para poder representar la obra, ya en ocasiones se le deben de dar regalías al escritor o a la familia de éste en caso de que así esté estipulado en la ley.

Una vez hecho esto, se prosigue al casting de los actores. Éste es un proceso que requiere mucho trabajo, ya que si se eligen inadecuadamente la obra se puede caer totalmente. Cuando ya se tengan a los actores y estén casi asegurados, ya que la completa seguridad es imposible, se hacen lecturas del guión para poder aprender más sobre sus personajes y escenas. Ver cómo es que el director desea que se interpreten y qué intención se le va a dar. En ocasiones, el director decide no hacer necesariamente una interpretación exacta de la obra, sino más bien una perspectiva diferente de la obra desde sus ojos.

Poco a poco las escenas van saliendo. Esto es un proceso que requiere de mucha paciencia y talento, en donde el trabajo colaborativo es imprescindible para que una obra tenga éxito o no. Los actores deben de preparase mentalmente para salirse de sí mismos y así poder interpretar un papel que, en muy pocas ocasiones, se parece a ellos.

Una vez listo este proceso y después de horas y horas de ensayar la obra, la producción está lista para el estreno y es justamente aquí cuando más se requiere del trabajo en equipo.

Como ya se deben de imaginar, la magia del Teatro no está solamente en la interpretación, sino en todas las personas que nadie ve nunca. Por ejemplo, los carpinteros, quienes son los encargados de crear la utilería que se utilizará en las obras teatrales. Son personas que, usualmente, no sólo se dedican al teatro, sino que prestan sus servicios al productor.

Éstos no son los únicos que no reciben el crédito que merecen, ya que hay personas que se encargan de las luces, música, seguridad de los actores, etc. Hay ingenieros de audio, quienes trabajan en las cabinas para checar que los micrófonos de los actores funcionen y que la música suene en el momento correcto (esto es muy importante en los musicales, por ejemplo). También están los tramoyistas, quienes mueven la escenografía para que los actores no deban de preocuparse por esto.

También están los que venden los dulces, cuidan el teatro, limpian los baños, recogen la basura, etc. Sin ellos, el placer de ir al Teatro no sería igual, ya que todo está planeado para que la audiencia pueda sentarse y disfrutar de una historia que lo haga olvidar sus problemas por, aunque sea, un rato.

A pesar de que todas las personas son completamente necesarias para que este largo proceso pueda llevarse a cabo, hay una persona que no es muy reconocida dentro del Teatro, si este es el Stage Manager. Sin él, poco se podría hacer en una obra teatral, ya que es el director de las cosas que no vemos, el que se encarga de que el trabajo de todos se haga, que los actores se sientan seguros para poder trabajar y el que lidia prácticamente con todos los problemas que se puedan suscitar. 
Es justamente gracias al Stage Manager del Centro Cultural Helénico, Alonso Fiallega Suárez, que la Biblioteca Estelar pudo entrar a las entrañas de éste teatro y darles a conocer todos los misterios que hay detrás de la producción de una obra.

El Teatro es fascinante y lleno de magia, esto es sólo una pequeña probadita de todos los secretos que se guardan entre las cortinas. Acude al Teatro, apoya esta magnífica expresión de arte que nos ayuda a todos a relajarnos y disfrutar de una de las maravillosas historias que nos traen.