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Un sujeto de gris vestido
Gabriel Chanchi
 

Imagen: "Pigeon" Mick Tursky, vía flickr.

Todos en la plaza del pueblo se agruparon en círculos a su alrededor. Estaban sorprendidos por su impactante belleza y su impecable porte. Sus ojos eran cafés, oscuros y penetrantes, con un brillo estelar, que era resaltado por su elegante traje color gris claro, y por sus finos zapatos color rojo oscuro. Los niños del pueblo que jamás habían visto a alguien así, estaban sentados en el piso adoquinado, mirándolo de abajo arriba como grabando en su memoria un dibujo inmortal.

A pesar de la impactante belleza de sus facciones y su sorprendente porte,  aquel ser parecía tener problemas para llevarse un pedazo de pan a su boca. Hacía tremendos esfuerzos que eran apoyados en silencio por la masa de espectadores, quienes respetuosamente no se animaban a decir una sola palabra, pues lamentaban en sus mentes que aquel elegante sujeto no tuviera brazos.

Aunque nadie se animaba a ayudarlo por temor a que se ofuscara, un espontáneo de entre la multitud rompió las barreras humanas y quiso tomar el pan con sus manos para ayudarle, sin embargo aquel ser tomó impulso y se elevó por los aires, exhibiendo su hermoso plumaje gris y perdiéndose de la vista de los curiosos espectadores en segundos. Entre el murmullo de la gente, solo alguien se animó a decir: “Incluso las palomas requieren un par de manos para sostener el pan después de picotearlo”.