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  La palabra vacía  
  El detalle está en el mensaje.  
     
     
  ¿La (aparente) extinción de los mandilones?  
  El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.  
     
     
  De lo que no se habla, pero importa mucho.  
  La reflexión que les dejo es esa, el potencial de nuestras pequeñas acciones.  
     
     
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  Las cosas pasan por algo. Definitivamente, sí.  
     
     
  Un Secreto.  
  Si tuviera que explicar cómo o cuándo aprendí a volar, nadie me creería  
     
     
 
Cesar D. Armenta Martinez
 

Capitán de La Biblioteca Estelar, orgulloso padre, amante de la semiótica, del pensamiento radical, la crema de cacahuate y dueño de Borges, el perro.

 
 
¿La (aparente) extinción de los mandilones?
El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.
 

En el mundo de hoy, todo cambia. Sentados en el tren de la nostalgia (esta vez solo un poco, lo prometo…) vemos pasar ante nuestro ojos los fantasmas de la máquina de escribir (y los cursos de mecanografía), los cassettes de audio, los VHS, y sí hasta las antes innovadoras Palm. También por aquella época circulaba por la cultura popular programas como el de Paco Stanley en el además del famoso “gallinazo”, se utilizaba una expresión que viene al caso para esta columna: “¡a ver mandilones!”.

Vayamos a lo básico: ¿Qué es un mandilón? De acuerdo al Wikcionario, un mandilón es un hombre sumiso a su pareja, o más raramente a alguna mujer de la familia. Básicamente estamos hablando de un hombre que “gusta” de las labores domésticas, y de seguir las instrucciones de la pareja en todo lo que le pide. Un sujeto al que se “carga carrilla” por nunca desobedecer a su mujer.

Pese a lo que pudieran llegar a pensar, la referencia llegó a mi cabeza no tanto por yo ser un orgulloso miembro de ese sector social, sino por la reflexión que este término conjunta y puede ayudarnos a comprender.

La idea del mandilón es una sátira que implica dos cosas. La primera es que todo aquel que es nombrado así tiene un grado de debilidad o pusilanimidad ante una mujer. Por ende la segunda se asocia con una merma de la hombría (o ser poco macho). El mandilón se involucra en “cosas de mujeres”.

El mandilón es sumiso, así que en este punto debemos matizar las ideas.

Ya decía yo al principio de este texto que en el mundo de hoy todo cambia. Y en el caso del mandilón, la historia se ha encargado de enseñarnos algo valioso. La estructura social ha cambiado, hoy las ideas tradicionales de familia han evolucionado. La mujer ha avanzado en su papel como agente social y ha cimbrado todos los preceptos que se podían tener tradicionalmente: hoy la mujer sale a trabajar, hoy la mujer educa sola a sus hijos, hoy las mujeres deciden no casarse y no tener hijos, hoy la mujer decide dedicarse a su vida profesional solamente. Y los hombres hemos tenido que adaptarnos.

Esa adaptación no sólo era ineludible, sino necesaria. La igualdad y la equidad lo exigían. Pero también lo demandaba para que los hombres pudieran encontrar su nuevo rol y esencia.

En una sociedad como la mexicana esto es sumamente complejo, porque el machismo sigue imperando en muchos hogares y es un fenómeno arraigado en la mente de hombres y mujeres. Sin embargo creo que existe ya un sector que tiene la semilla germinando.

El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas. El hombre moderno debe saber cocinar algo, tener en orden sus espacios, compartir responsabilidades con su pareja, saber valerse por sí mismo si está solo. El hombre moderno debe ser libre e independiente.

En este sentido, nuestro mandilón de hoy, debe ser reformulado (de allí su aparente extinción). Si algún incauto como el otrora Paco Stanley llega a decirte mandilón, debes aceptar que lo eres sí y solo sí eres un sumiso y dependiente que se deja mangonear por una persona obedeciéndola sin pensar y sin oponerse. Pero si sólo eres culpable de ser un hombre independiente que sabe perfectamente hacerse de comer, lavar su ropa, limpiar sus espacios, o en su caso saber cambiar pañales y los cuidados de sus hijos; entonces no debes preocuparte, al contrario, sé un mandilón a ¡mucha honra!