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  La palabra vacía  
  El detalle está en el mensaje.  
     
     
  ¿La (aparente) extinción de los mandilones?  
  El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.  
     
     
  De lo que no se habla, pero importa mucho.  
  La reflexión que les dejo es esa, el potencial de nuestras pequeñas acciones.  
     
     
  Nostalgia de…  
  Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…  
     
     
  heroína.  
  Soñé contigo, noctámbulo D.  
     
     
  Las falacias  
  ¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!  
     
     
  La vida en versión cómica  
  En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…  
     
     
  La aspiradora  
  Aunque a veces, esa amnesia colectiva me hace dudar de mí mismo y de la veracidad de la historia que acabo de contar.  
     
     
  El Gran Choque  
  Las cosas pasan por algo. Definitivamente, sí.  
     
     
  Un Secreto.  
  Si tuviera que explicar cómo o cuándo aprendí a volar, nadie me creería  
     
     
 
Cesar D. Armenta Martinez
 

Capitán de La Biblioteca Estelar, orgulloso padre, amante de la semiótica, del pensamiento radical, la crema de cacahuate y dueño de Borges, el perro.

 
 
Nostalgia de…
Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…
 

Me levanté esta mañana, un tanto melancólico. Trato de reflexionar el motivo. No fue por la habitual lucha de mis párpados por mantener los ojos cerrados cuando mi cerebro le dice que los abra. Tampoco fue por las toneladas de peso sobre mis hombros que me impiden enderezarme para levantarme. No creo que fuera por los constantes soplidos debajo de la puerta que lanza Borges, anunciando su hora de salida matutina.

No…

Me veo en el espejo del baño con la cara amodorrada, mis mechones de canas en la barba, ¡diablos! ¿Desde cuándo formo parte del sector “me veo viejo” al mero estilo del comercial de “Just for men”? Me acerco un poco y veo unas pecas que no solían estar allí, el sol, el maldito y radiante sol. Recordé que tengo 36 años. ¿En qué momento sucedió?

Pienso, ¿será eso el motivo de la melancolía? ¿Sentirse viejo a tan temprana edad (ese cliché de la juventud)?. No…

El desayuno. Claras de huevo con jamón de pechuga de pavo (sí, antes ignorabas que existían diversos tipos de jamón, ese tiempo ya no está más…), fruta con yogurt natural sin azúcar y una pisca de granola, jugo de arándanos (para evitar la oxidación). El menú perfecto para desayunar sano (claro, algunos nutriólogos diferirán). Al masticar el último bocado de tu fruta con yogurt sin sabor te preguntas, ¿dónde quedaron esos días donde los fruti lupis eran considerados lo más sano?

¿Nostalgia de los fruti lupis? No…

Estás trabajando, tu día normal. Snacks de media tarde (de preferencia amaranto o fruta de nuevo), litros y litros de agua, pararse de vez en cuando por aquello de estar mucho tiempo sentado. El buen “team work”, llevarse bien con todos, estar comprometido con los valores de la empresa. Te detienes un momento en el pasillo y reflexionas, ¿cuándo fue la última vez que tuviste vacaciones de dos meses y no hiciste más que jugar con tus amigos y ver caricaturas?

¿Nostalgia de la niñez, quizá? Ummm, no…

Llegas a tu casa, los rituales nocturnos. Recuerdas que no puedes cenar mucho porque en la noche te dan agruras, ni pensar en una cerveza (el sentimiento de la ola de jugo gástrico en tu garganta puede más que el delicioso sabor amargo de la cerveza) o en tacos de bistec con queso (eso acompleta el combo). Te sientes un poco mal, cansado, te recuestas y sí, en efecto, los ojos te traicionan a las 10 pm (sí, repito ¡las 10 pm!, gracias colesterol y triglicéridos, gracias). ¿Dónde quedó la chispa? ¡¿Dónde?!

Escucho a lo lejos la voz de mi conciencia. No sabría decir si estaba soñando o fuera un estado de estupefacción (que mi tío llamaría estar “estupidiota”), pero oí claramente la palabra “pasado”. ¿Qué puede tener el pasado, que el presente no nos otorga?

Me desperté abruptamente. Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…