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  La palabra vacía  
  El detalle está en el mensaje.  
     
     
  ¿La (aparente) extinción de los mandilones?  
  El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.  
     
     
  De lo que no se habla, pero importa mucho.  
  La reflexión que les dejo es esa, el potencial de nuestras pequeñas acciones.  
     
     
  Nostalgia de…  
  Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…  
     
     
  heroína.  
  Soñé contigo, noctámbulo D.  
     
     
  Las falacias  
  ¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!  
     
     
  La vida en versión cómica  
  En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…  
     
     
  La aspiradora  
  Aunque a veces, esa amnesia colectiva me hace dudar de mí mismo y de la veracidad de la historia que acabo de contar.  
     
     
  El Gran Choque  
  Las cosas pasan por algo. Definitivamente, sí.  
     
     
  Un Secreto.  
  Si tuviera que explicar cómo o cuándo aprendí a volar, nadie me creería  
     
     
 
César D. Armenta
 

Amante de la semiótica y de los artilugios del signo, este Selenita estudió relaciones internacionales en el Tec de Monterrey CCM y ha sido parte de las filas burocráticas del país. A través de sus reflexiones busca el tesoro perdido del pensamiento radical nietzschiano o por lo menos el eterno retorno de la comunicación efectiva.

 
 
La vida en versión cómica
En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…
 

A lo lejos escucho el clásico murmullo de una tele prendida, en esta ocasión es una Ipad prendida, algunas palabras en inglés, risas, luego otra línea de argumentos y otras risas más, uno nunca debe subestimar el poder de atracción de un programa de televisión o película, hagas lo que estés haciendo, el murmullo termina captando tu atención.  Mientras escribo estas líneas irremediablemente mi memoria me lleva a un capítulo de Doctor Who en el que un extraterrestre se mete en una televisión y comienza su estrategia de conquista del mundo, alimentándose radialmente de los televidentes.  Pese a la catástrofe que auguró ese capítulo, mi cerebro decidió que era indispensable levantarme para ir a ver qué pasaba en el capítulo que sonaba a lo lejos.

Me senté en el sillón junto a ella, estaba muy entretenida, reía ante las ocurrencias del programa.  La trama era simple y de hecho bastante explotada anteriormente por otros shows: un grupo de amigos con personalidades estereotipadas, fabricados para ser objeto de la simpatía e identificación del público, en situaciones previsibles, con un discurso muy específico.  Voy a desmenuzarlas:

  1. El tipo de veintitantos o treinta y tantos, soltero, clase media, educado, con gustos geeks, que busca novia y no la encuentra porque: a) no comparte sus objetivos de vida; b) tienen hijos; c) no le simpatiza a sus amigos; d) todo lo que emprende con esas parejas está destinado a fracasar para que el argumento de la serie se extienda al infinito. Vale decir que el título de la serie es “Cómo conocí a tu madre”, ¿queda claro el objetivo?
  1. Una pareja que lleva años juntos, ambos un poco extraños, pero estables, ambos son profesionistas, la mujer tiene un trabajo constante (es maestra), el otro es abogado pero no puede encontrar un trabajo serio porque le da mucho peso a sus ideales. Ellos cumplen la función de ser el ancla emocional de sus amigos, son la aspiración ideal del amor para el protagonista. Son también un simbolismo de las nuevas parejas actuales, sin hijos, que se casan arriba de sus veinticinco años, ambos trabajan.
  1. El tercer amigo, es el contrario de las similitudes de los otros tres: un descarado, extravagante, mujeriego y cínico personaje. En términos argumentativos es el comodín de los guionistas. Su desordenada vida y bajo sentido de la moral es sin duda otra figura que retrata un sector social que vive sin compromisos, que tiene un empleo, pero tiene un miedo profundo de comprometerse y de ser lastimado.
  1. Finalmente está la amiga que sirve de caballo negro en la estrategia discursiva. No es del mismo lugar que los otros, viene de un país diferente y eso le da valores que pueden ser explotados por diferencia. Es el prototipo de la mujer independiente que no desea compromisos de ningún tipo, no casarse, no hijos, su objetivo es su carrera profesional. Fue pareja del protagonista pero rompen, vuelven y rompen de nuevo porque no comparten los mismos objetivos, luego se mezcla con el tipo extravagante, no sabe lo que quiere, y eso es explotado por los guionistas para crear conflictos internos en el círculo íntimo de personajes.

Todos estos cuatro puntos se ven muy serios desde la vista analítica que le estoy imprimiendo, pero justo al momento de verlos en la pequeña pantalla digital, con lo absurdo de sus argumentos y estereotipos, logran entretenerte.  Así pasamos un par de horas disfrutando de múltiples capítulos de 20 minutos.

Al pararnos del sillón no puedo sacar de mi mente que mi propia vida de pareja tiene tintes de ese absurdo y que nos entretiene porque al final, con todo y el tormento intelectual (y hasta cierto punto snob, de mi parte) que pudiera ocasionar en mi subconsciente “literato” y lleno del cliché “yo no consumo la basura capitalista”, nos identificamos con ellos.  Me siento ultrajado por ser un número más del bloque de consumo al que está dirigida la serie.

Mi mujer me dice:

- ¿Ya viste a Borges (sí, mi perro existencialista)?- y yo lo miro acostado plácidamente en nuestra cama, en posición boca arriba con las patas delanteras dobladas y las traseras extendidas como si fuera un cabrito en asadero.

- Es un descarado- le replico enfurruñado.

- Ese perro es un lindo. – dice en su clásica voz de niña consentida, que protege a sus muñecos de peluche, sus ojos podrían sacar lucecitas mientras lo dice.

- ¡Uhhh sí! Un lindo saco de mañas- le digo en mi usual tono automático de rechazo a las travesuras, ocurrencias, maldades que hace nuestro perro en el día a día.

En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…