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  La palabra vacía  
  El detalle está en el mensaje.  
     
     
  ¿La (aparente) extinción de los mandilones?  
  El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.  
     
     
  De lo que no se habla, pero importa mucho.  
  La reflexión que les dejo es esa, el potencial de nuestras pequeñas acciones.  
     
     
  Nostalgia de…  
  Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…  
     
     
  heroína.  
  Soñé contigo, noctámbulo D.  
     
     
  Las falacias  
  ¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!  
     
     
  La vida en versión cómica  
  En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…  
     
     
  La aspiradora  
  Aunque a veces, esa amnesia colectiva me hace dudar de mí mismo y de la veracidad de la historia que acabo de contar.  
     
     
  El Gran Choque  
  Las cosas pasan por algo. Definitivamente, sí.  
     
     
  Un Secreto.  
  Si tuviera que explicar cómo o cuándo aprendí a volar, nadie me creería  
     
     
 
Celeste D´Elmar
 

Selenita con corazón de administrativa, pero ya no de las empresas sino de las organizaciones. Descubridora de las miserias detrás de un escritorio y también de las salidas del laberinto que cambia todos días. Asustadora de vacas con poca experiencia pero eficaz.

Contadora de historias compulsiva, porque si se rompe el lavarropas eso también puede ser una tragedia griega y aficionada a los libros.  Tratando de escuchar todo lo que pueda, para reflexionar mejor.

 
 
Las falacias
¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!
 

¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!

He observado que muchas personas ya no hacen eso,  a cambio comparten tarjetas sobre un abanico muy amplio de temas. Algunas frases, las más simpáticas, nos cuentan un chiste; otras nos citan una frase de alguien reconocido; mientras las más peligrosas, son las que intentan resumir en 10 palabras una escuela de  pensamiento, un conflicto internacional, una teoría sobre ciclos económicos y hasta una postura completa sobre  cómo ser buena madre. La mayoría de nosotros, ha compartido una de estas tarjetas alguna vez. No solo las inofensivas, también las que yo llamo falaces.

Las razones por las cuales uno comparte este tipo de cosas, son de una amplitud tal que ni con un psicólogo asistiéndome, podría enumerarlas a todas. Muchas de las tarjetas tocan alguno de los valores con los que estamos de acuerdo y coincidimos. Apelan a nuestros sentimientos, nuestras memorias y al ser nacional entre otras cosas.

Las que a mí más me preocupan son las que llevan en sus argumentos la palabra “todo/a”, “nadie”, “único”. Porque generalmente no llevan a buen puerto y a veces dicen todo lo contrario de lo pretenden decir.

Para empezar a hablar, quisiera definir lo que es una falacia formal de la negación del antecedente. Wikipedia lo explica así: los argumentos de esta forma son inválidos, porque la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión. Por ejemplo:

  1. Si A, entonces B
  2. No A
  3. Por lo tanto, no B

Otra falacia –en este caso no formal- que es buena recordar es la llamada  argumentum ex populo. Consiste en defender un determinado argumento alegando que todo el mundo está de acuerdo con él. Aquí es donde también se puede usar el opuesto a todo el mundo, que es “nadie”.

Y la última que les presento es la falacia tu quoque: es aquel argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone.

Pondero la libertad de expresión por sobre todas las cosas. Uno puede estar  triste o alegre, a favor, en contra o indiferente a lo que pase a nuestro alrededor o al otro lado del planeta. Eso se expresa en una frase denominada opinión. El tema que a mí me llama mucho la atención es la justificación en cual está basada la opinión, es decir, el argumento y ahí en donde las falacias hacen su entrada. 

Nuestras mejores intenciones, principios y valores pueden ser manipuladas por las falacias a un solo click de distancia.

En tiempos donde todo está revuelto, y las páginas “anti-algo” gozan de una plenitud impresionante es bueno revisar si alguna de estas falacias no está escondida en esas tarjetas de colores vistosos que simplifican cuestiones mucho más complejas.

Antes de terminar, me gustaría ejemplificar la falacia tu quoque  (que significa “tú también”) que estimo yo, debe ser una de las consagradas y aclamadas por la crítica. El recurso infaltable en todo hogar y por extensión, en las redes sociales también. Pensé en citar nuevamente a Wikipedia pero luego, preferí inventar una así me despido con un tono más gracioso.

Una muy afamada señorita, repite que lo mejor para quemar grasas y conservar una buena figura es hacer 5 horas de gimnasia semanal. Gracias a los paparazzi  se comprobó que, la afamada señorita se hizo una liposucción en varias partes de su cuerpo. Entonces, la conclusión falaz sería: el consejo no tienen validez porque viene de esta señorita.

La verdad es que hacer gimnasia sí quema grasas, independientemente de la conducta de la señorita.