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  La palabra vacía  
  El detalle está en el mensaje.  
     
     
  ¿La (aparente) extinción de los mandilones?  
  El hombre moderno debe ser un hombre libre de estereotipos, un ser capaz de resolver sus propias necesidades y problemas.  
     
     
  De lo que no se habla, pero importa mucho.  
  La reflexión que les dejo es esa, el potencial de nuestras pequeñas acciones.  
     
     
  Nostalgia de…  
  Creo saber el origen de mi nostalgia por fin, lo irónico es que solo de pensar en ello, me vuelve a dar más nostalgia…  
     
     
  heroína.  
  Soñé contigo, noctámbulo D.  
     
     
  Las falacias  
  ¿Recuerdan cuando escribíamos lo que pensábamos en Facebook y muchos nos contestaban? ¡Ah, qué tiempos aquellos!  
     
     
  La vida en versión cómica  
  En mi mente escucho las risas del público. ¡Touché! Mi vida es una serie de televisión hiperreal y yo soy un prototipo de la clase media de los dosmiles…  
     
     
  La aspiradora  
  Aunque a veces, esa amnesia colectiva me hace dudar de mí mismo y de la veracidad de la historia que acabo de contar.  
     
     
  El Gran Choque  
  Las cosas pasan por algo. Definitivamente, sí.  
     
     
  Un Secreto.  
  Si tuviera que explicar cómo o cuándo aprendí a volar, nadie me creería  
     
     
 
Orly Oliveira
 

Llegó a la ciudad un jueves de lluvia, y desde entonces escapa de ella siempre que puede. Irse es volver, piensa. Estudia como vicio letras hispánicas, y trabaja por necesidad. Ha estado en muchas trincheras procurando rodearse de letras y música. Es melómana por adicción y quiere ser escritora por vocación. Intenta que la vida le sepa en la piel y la palpe con los ojos, la boca la usa regularmente para lanzar vituperios al aire o burbujas bajo el mar... donde, por cierto, la vida es más sabrosa siempre.

 
 
heroína.
Soñé contigo, noctámbulo D.
 

Soñé contigo, noctámbulo D. Lo voy a contar porque no quiero que la obscuridad de tu casa nos obligue a volvernos a ver. Tú saliendo de la ducha, yo visitándote sin razón. Sí, no iba buscándote, fui porque olvidé un abrigo en su casa, la de él y la tuya. Uno azul con tonos verdes, uno inútil en días de lluvia.
 
Saliste con una toalla blanca amarrada a la cintura. No sabía que había alguien en casa. Las luces apagadas me dieron la sensación de soledad. Apareciste a contraluz y me saludaste.
 
Aminoramos la obscuridad con la luz que salía de tu cuarto. Lo sé, así no es tu casa, la del sueño es más lúgubre. Tome mi abrigo y gire, te di la espalda. Te acercaste, esa proximidad anunció cínicamente el deseo. No tú de mi. No yo de ti. Sino el de un encuentro entre dos cuerpos familiares y ajenos.
 
No estabas solo, otro chico de menor dimensión a la tuya salió también de tu cuarto con tus mismos harapos. La sombra de un tercero lo acompañaba. Una toalla blanca. Dos toallas, dos cuerpos, un abrigo, una sombra. Total desconcierto.
 
Me solté de ti, salí.
 
Afuera llovía, un disparo de luz y sus gritos llamándome me hicieron abandonar el tercer piso en el que vivías. Heroína. Demencia, maldad.
 
Tome un taxi pero intentaste detenerme, retenerme, tenerme. Desperté.
 
 
No sé si subí al taxi, no sé si me alejé de ti...